11 Junio 2012, Roma, Italia -  Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia y El Director General de la FAO Jose Graziano da Silva en Conferencia de prensa en las instalaciones de la FAO.

11 Junio 2012, Roma, Italia – Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia y El Director General de la FAO Jose Graziano da Silva en Conferencia de prensa en las instalaciones de la FAO.

ROMA, ITALIA, 11 de Julio de 2012

Recuerdo muy bien la resolución de Naciones Unidas que declara el 2013 como “Año Internacional de la Quinua”. En la parte considerativa resalta el valor nutritivo de la quinua como alimento natural; reconoce a los pueblos indígenas que, mediante su conocimiento y prácticas del “vivir bien”, en armonía con la naturaleza, preservaron, en su estado natural, a la quinua, en sus diversas variedades, como alimento para las futuras generaciones.

Naciones Unidas reconoce este cereal y destaca que es uno de los alimentos más importantes. Quiero comentarles, brevemente, que en mi niñez fui un pequeño productor de quinua en el lugar donde nací, Orinoca, en el ayllu Sullca del Departamento de Oruro. Mi pueblo no era productor de quinua para comercializar; producía este alimento para el consumo de las familias de la zona. Los niños, en el área rural, casi desde que empezamos a caminar, trabajamos en  la agricultura y en la ganadería.

Mi padre viajaba a la ciudad de Oruro y me decía: “usted va a aporcar la quinua.” Yo le respondía: “vamos aporcar la quinua con la condición de que usted me traiga un juego de ajedrez o una pelota de básquet.” Mi papá se comprometía a traerme el juego ajedrez o la pelota de básquet. Con mi hermano menor nos íbamos a desyerbar los cultivos de quinua que era más para consumo familiar. Orinoca era más bien productor de papa.

Esta vivencia me permite valorar la importancia de la quinua. Durante años, la quinua era mal vista (igual que el movimiento indígena). Había  una discriminación a la quinua, ahora se reconoce a la quinua como uno de los alimentos más importantes. Durante el colonialismo, nuestros alimentos nativos, nuestras formas de vida, como los pueblos indígenas, estábamos amenazados con el exterminio.

En otros países intentaron patentar a la quinua, igual que a los auquénidos que son originarios de nuestra región, como la llama.

Saludo a los movimientos de campesinos, indígenas y originarios por la batalla para que se reconozca a la quinua como un producto de los pueblos indígenas. En el proceso de descolonización, valoramos nuestros propios alimentos: la quinua, la carne de llama, recuperamos nuestra identidad alimentaria para “vivir bien”.

DE NIÑO ARRIANDO LLAMAS

El Secretario General de la OEA y el vicecanciller comentaban que, aparte de Naciones Unidas, otros organismos internacionales también reconocen el valor de la carne de llama. Según algunos estudios, no tiene colesterol. Recuerdo que, cuando era niño, estaba prohibido vender la carne de llama. Así como el indio era despreciado, su ganado también era despreciado. Teníamos que vender clandestinamente, en la madrugada, en las afueras de Oruro. Yo acompañaba a mi padre en esas andanzas, porque, con la sequia, se habían acabado los alimentos: no había producción en el altiplano. Viajábamos desde Orinoca hasta Oruro detrás de 50 llamas, como arrieros; desde Oruro hasta Cochabamba, una semana y media de caminata, dos veces al año, para comprar maíz, no sólo para la familia, sino para toda la comunidad. Mi padre era muy solidario, hasta le robaba a mi madre para regalar a los vecinos, familiares, y a la comunidad.

Vendíamos la carne de llama a los amigos de mi padre y a gente del área rural que, casualmente, uno de ellos era el padre del actual gobernador de Oruro, Santos Tito, que entonces era niño. Ahora él es gobernador y yo presidente.

Estoy seguro de que en las próximas asambleas de Naciones Unidas, también se reconocerá a los auquénidos andinos, como la llama, en el marco del debate sobre la seguridad alimentaria, a iniciativa de Bolivia y otros países andinos como Perú y Ecuador.

LA QUINUA, UN LEGADO DE NUESTROS ANCESTROS

La quinua es un legado de nuestros ancestros. Se produce, según la información que tenemos, desde hace 7 mil años. Los pueblos andinos desarrollaron su propia ingeniería genética, y técnicas de cultivo para su producción, en armonía con la Madre Tierra.

 Con la crisis financiera en el mundo, con la crisis energética, pero, especialmente la crisis alimentaria, felicito a esta organización, por su compromiso con los países del mundo para resolver el problema alimentario: mi respeto y mi admiración. Por eso estamos acá, a convocatoria de ustedes, a la cabeza Director General de la FAO.

Frente a la crisis alimentaria, los pueblos andinos tenemos soluciones y algunas respuestas: la quinua es una de ellas; es una alternativa para la seguridad alimentaria con soberanía. El cultivo de quinua permite buenas cosechas, con poca lluvia, es muy resistente a las heladas. Recuerdo que, cuando se presentaban heladas, dañaban los cultivos de papa, sólo la quinua se salvaba. La quinua es alimento ideal. Según la FAO es uno de los cultivos más promisorios de la humanidad: por sus múltiples beneficios para la nutrición. La Organización Mundial de la Salud considera que es el “grano de oro”. Estudios de la NASA, de 1993, recomiendan incluir a la quinua en la dieta de los astronautas, porque es un alimento ideal para los viajes espaciales de larga duración: tiene 20 aminoácidos, incluyendo diez esenciales para el desarrollo humano. Posee un 40 por ciento más de leticina que la leche; este aminoácido desarrolla las células del cerebro humano. Cuenta, asimismo, con un elevado contenido de vitaminas y minerales.

DE COMIDA DE INDIOS A LA MESA DE REYES

Como les comenté antes, por desconocimiento de sus propiedades, la quinua era considerada comida de indios. Quiero contarles que el año 2008 hubo escases de arroz en Bolivia, por la acción de algunos comerciantes e intermediarios. Prefirieron exportar más barato fuera que en Bolivia. Fue una batalla económica y la clase política me echaba la culpa de que no haya arroz, cuando, en realidad había arroz.

En el Palacio de Gobierno prohibí comer arroz. Si no hay arroz para el pueblo, dije, hay que comer quinua. Algunas secretarias y colaboradores no querían comer quinua. No podía entenderlo, es cierto, faltaba información para valorar este alimento. Sin embargo, poco a poco, vamos conociendo su valor nutritivo, ahora es cotizada en Estados Unidos, en Europa y Asia. Todavía no se aprecia suficientemente a a la quinua en Bolivia. No sucede los mismo con los sectores indígenas y populares, pero, hay una clase media, una clase alta que tiene miedo a comer quinua, porque tienen metido en la cabeza que es alimento de indios: “cómo vamos a comer el alimento del indio”, dicen.

Recuerdo también que la reina Sofía de España, utilizó este cereal en el matrimonio de sus hijos, por su sabor, y por sus cualidades nutritivas.

UN APORTE DE BOLIVIA AL MUNDO

Bolivia y los países andinos ofrecemos a los países del mundo un aporte vital para alimentar sanamente a las generaciones actuales y futuras con la quinua. Un futuro sembrando hace miles de años. La quinua es un regalo de los Andes al mundo

Repasando algunos estudios sobre la quinua: reduce la anemia, por los minerales que proporciona; contiene y posee fibra que baja el colesterol, por lo que es ideal para mantener una dieta balanceada y completa. Seguramente lo científicos, que tienen mucho conocimiento, están investigando las cualidades de la quinua. Puedo asegurarles, como productor, como pequeño productor y consumidor, la quinua es un alimento muy importante para el ser humano.

Por eso felicitamos nuevamente la decisión asumida por Naciones Unidas para proponer que el 2013 sea el “Año Internacional de la Quinua”.

Señor Director General: nosotros ya hicimos algo en Bolivia. El Estado Plurinacional ha garantizado una pequeña suma para promover el consumo de quinua. El año pasado destinamos 10 millones de dólares para canalizar créditos de fomento al cultivo. Aún no hemos pasado a la industrialización. Felicito al pueblo peruano, al pueblo ecuatoriano, que también son productores de quinua; estamos hablando de un gran producto de Sudamérica. Sería bueno trabajar juntos, no sólo pensando en el movimiento indígena, no sólo pensando en los pueblos andinos, sino, sobre todo, en la humanidad. Es un buen aporte del movimiento indígena. Imagínense, tantos años de cultivo sin la protección del Estado, menos aún de la comunidad internacional.

Este día es para mí es un hecho histórico: por la decisión de Naciones Unidas de declarar al 2013: “Año Internacional de la Quinua”, y ahora por el nombramiento de Embajador de la Quinua. Muchas gracias.

AGUA Y CRÉDITO PARA LOS PRODUCTORES

En Bolivia hemos aprobado la concesión de créditos a los productores de quinua, pero también a los productores de soya, trigo, maíz y arroz, que pueden pagar con su producción; eso nos ayuda para garantizar la provisión de alimentos. Todavía tenemos mucho que hacer; últimamente hemos ejecutado un programa denominado “Mi agua”, para el que otorgamos más inversión a los municipios, especialmente en el área rural, donde se mejora el abastecimiento de agua potable y agua para riego.

Llegamos a los 337 municipios de Bolivia y algunos municipios en Beni, Pando. Con este Programa, ahora los pobladores tienen el agua potable. En Cochabamba un alcalde me dijo, “gracias al Programa Mi agua, nuestros hermanos, que vivían en Europa y Estados Unidos, están retornando a su municipio para cultivar productos agropecuarios”. En la ciudad de Cochabamba, los migrantes del campo están retornando a sus parcelas para producir, porque, en algunos lugares, se garantiza el riego.

EN DEFENSA DE LA MADRE TIERRA

Estamos implementando una segunda fase del Programa para evitar una crisis alimentaria. Tenemos algunas experiencias que nos van bien en Bolivia. No son suficientes, soy consciente, pero son políticas acertadas. Seguramente se han informado de los bonos y rentas. Creamos una renta llamada “Dignidad” para las personas que tienen más de 60 años; mensualmente reciben 200 bolivianos, no es mucho, pero es un alivio para las personas de la tercera edad.

Donde llegamos con el Programa Mi Agua, esta renta es más reconocida y valorada por las personas de la tercera edad; es un gran aporte para evitar la crisis alimentaria. Quisiéramos compartir estas experiencias con ustedes.

Quiero también expresar una preocupación con relación a la defensa de los Derechos de la Madre Tierra. Es nuestra obligación defender los derechos de la Madre Tierra, porque estoy convencido de que el ser humano no puede existir sin el planeta tierra. Tal vez el planeta puede existir mejor sin el ser humano, pero, en los últimos años, estamos viendo una especie de ambientalismo ecológico, un nuevo colonialismo. Nosotros queremos, por supuesto, el desarrollo con equilibrio, pero, respetando los derechos de la Madre Tierra. Esto también es un aporte del movimiento indígena, no solamente de América, sino del mundo.

Quisiéramos, de manera conjunta, desarrollar políticas que permitan beneficiar a los sectores más olvidados como el movimiento indígena. Cuando queremos desarrollar una planta hidroeléctrica, vemos la oposición, no tanto del movimiento indígena de la zona, pero sí de agentes externos (financiados por empresas transnacionales), con el pretexto de defender el medio ambiente. Imagínense lo que sentimos quienes hemos vivido, como en mi tierra, sin energía eléctrica. Los fundamentalistas y ecologistas tienen energía, aire acondicionado en sus casas, pero hay familias campesinas que no conocen la luz eléctrica y están obligados a cuidar el medio ambiente.

SER POLÍTICO ES PARA SERVIR AL PUEBLO

Por eso sería importante, señor Director de la FAO, compartir problemas y experiencias, pensando en el equilibrio entre los seres humanos con la Madre Tierra; quizás algunos no aceptan el término Madre Tierra. Jamás en mi vida pensé ser diputado, menos presidente; fui acusado de narcotraficante, terrorista, asesino, Bin Laden andino, pero, con el sector más despreciado, el movimiento indígena, campesino, ganamos el 2005 las elecciones.

Ahora he entendido que la política es la ciencia para servir al pueblo, a los pueblos; ser autoridad electa o designada, ya no es beneficio, ni negocio. Ser autoridad, repito, no es negocio, ni beneficio, sino un esfuerzo, un compromiso con los pueblos, con mi pueblo. Reivindicamos a la política, si la política es la ciencia de servir al pueblo, y no servirse del pueblo, es como redoblar esfuerzos para bien de mi pueblo, y compartir esta experiencia con los pueblos para el mundo.

Nuevamente, gracias señor Director General por esta designación. Estaré junto a ustedes trabajando, compartiendo, nuestras experiencias con los pueblos del mundo.

Muchas gracias.

Fuente: Ministerio de Comunicación