Destaca aporte boliviano en lucha contra el hambre

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Tatiana Chávez

Milán | Los Tiempos

El Viceministerio de Comercio Exterior e Integración de Bolivia, a través del Pabellón de Bolivia en la Expo Milán 2015, introdujo el concepto de soberanía alimentaria en la Carta de Milán, documento final del evento para la lucha contra el hambre en el mundo.

El documento, elaborado por los 145 países participantes de la Exposición Universal en el auditorio principal del campo ferial en Italia, fue trabajado el pasado sábado en 26 mesas que abordaron conceptos desde la lucha contra el hambre y la pobreza, hasta la defensa de la biodiversidad y el medio ambiente.

La soberanía alimentaria se trató en la mesa 17, encabezada por la FAO y 11 estados y organizaciones internacionales. “Se preveía trabajar sobre la seguridad alimentaria; pero como política internacional de Bolivia logramos hacer comprender a los demás Estados la importancia de la soberanía alimentaria para el buen vivir”, manifestó la directora del pabellón de Bolivia y representante de Bolivia en el evento, Karen Velasco.

En la mesa 17, junto a Bolivia, participaron la vice directora general de la FAO, Fernanda Guerrieri; la Fundación Giacomo Feltrinelli, representada por Bianca Dendena; la Confederación Italiana de Agricultura, representada por Alberto Giombetti; la vicepresidenta del Consejo Nacional de la Orden de Doctores Agroforestales, Rosanna Zari; la Universidad Católica de Milán, representada por Gabriele Archetti;  la Fundación Internacional para el desarrollo de la agricultura, representada por David Suttie y de la FAO, Francesco Pierri.

“En los últimos años, Bolivia promovió importantes cambios en su política alimentaria con la reducción a más del 50 por ciento de la extrema pobreza, entre otros, por ello su participación en busca de la soberanía alimentaria mundial es muy importante”, dijo Pierri.

El reporte final de la mesa 17, que será publicado en la Carta de Milán, señala “la soberanía alimentaria es el derecho de cada país y (de) sus ciudadanos de elaborar estrategias sostenibles para la producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a una vida sana y nutritiva (…). Esto debe hacerse de una manera coherente, respetando y apoyando las culturas y la diversidad de los sistemas de producción, comercialización, distribución y gestión de las zonas rurales y de las regiones en general”.

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